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Assassin's Creed III

Análisis de Assassin's Creed III

Cuanto más crece una franquicia, más difícil es satisfacer a su público. Assassin's Creed III es un gran ejemplo de ello.

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Assassin's Creed III es un juego que ha generado muchísima expectación. Iba a ser la cima de la franquicia, y Ubisoft echaba aún más leña al fuego hablando maravillas de su nuevo motor gráfico. Como amante de la franquicia, he intentado afrontar el juego con expectativas modestas, por difícil que eso fuese.

He de decir que Assassin's Creed III ha conseguido sorprenderme con su comienzo. Basándome en los tráilers, esperaba encontrarme a nativos americanos y bosques nevados, pero se ofrece mucho más que eso. El juego me sorprendió gratamente en ese aspecto. Y lo mejor es que consiguió sorprenderme dos veces en las cinco primeras secuencias. ¡Fantástico!

Desgraciadamente, la historia nunca consigue llegar a ese elevado nivel. Se nos presenta una especie de versión alternativa de la revolución americana, entremezclada con la misión cósmica de Desmond, pero nada de todo esto consigue convencer. Debo admitir que no es un periodo histórico que me apasione, algo que sin duda afecta, y mucho, al análisis en general.

Es evidente que los guionistas han querido evitar esas palmaditas patrióticas por las que los europeos hubiesen criticado al juego, y en ese aspecto han conseguido su objetivo. Connor tampoco se pone del lado de los británicos y, de hecho, usa su propia bandera. No hay nada de malo en ello, pero cuando Connor limpia los fuertes británicos y persigue a los casacas rojas, todo cuanto consigue es que los sustituyan los soldados azules americanos, igual de hostiles con los asesinos que sus predecesores. En este sentido, da la sensación de que no conseguimos nada y no avanzamos.

Obviamente, Connor consigue muchas cosas al enfrentarse a los templarios, y consigue crear toda una aldea para complementar su base (si el jugador así lo desea), pero al argumento principal parece faltarle algo. En ocasiones, hasta olvidaba qué se suponía que estaba haciendo, y hay un buen motivo para ello.

Assassin's Creed III

Assassin's Creed III es una trampa para los usuarios con trastornos obsesivo-compulsivos. La cantidad de misiones secundarias y tareas por realizar es abrumadora, y aunque por lo general suelo dejarme llevar por ellas, en esta ocasión Ubisoft se ha pasado. Hay infinidad de cosas por hacer y objetos por recoger, pero las recompensas son muy modestas y la mayoría de la gente pasará de ellas durante la campaña principal. Es como si se le hubiese inyectado al juego una dosis de las partes más pesadas del género de los MMO.

Estaba deseando ver cómo era la construcción de la base en ACIII, algo que se ha expandido desde los días de Ezio. En vez de abrir nuevas tiendas en una ciudad pequeña, ahora el jugador podrá construir toda una aldea fronteriza en los bosques. Los habitantes producirán diferentes tipos de materiales que podrá usar para crear equipo y comerciar. Como concepto suena fantástico, pero su ejecución le quita toda la diversión. Aunque la parte de crear la aldea puede ser divertida, las misiones de coge esto o haz esta cosa trivial mientras te enfrentas a una gran conspiración acaban resultando agotadoras, y el sistema de creación se hace desesperante.

Se habló mucho del tema de la frontera, la cual está a la altura de su reputación. Este gigantesco bosque garantiza horas de diversión para aquellos que quieran disfrutar de un paseo por la naturaleza sin salir de casa. El nuevo motor gráfico da aquí lo mejor de sí mismo, con condiciones climatológicas dinámicas y ciclos día/noche que ofrecen vistas de todos los tipos y colores. Es muy distinto caminar junto a un arroyo mientras el sol del verano se filtra entre las ramas que subir corriendo a un árbol cubierto de nieve pasa escapar del lobo que nos pisa los talones.

Assassin's Creed III

La caza es parte de la experiencia, y hace que ACIII pase a ocupar la primera posición de la lista de odio de la PETA. Connor es un desastre ecológico, que acaba con la vida salvaje por todas partes con sus armas y sus trampas. Hay un cierto toque cómico en todo esto, sobre todo cuando, al saltar desde lo alto de un árbol para clavarle su hoja oculta, el asesino descubre que estaba vigilando a un simple mapache.

Pero todo esto acaba llevándonos una vez más a ese aspecto de MMO. Se puede sacar mucho dinero vendiendo animales, así que es fácil dejarse llevar y dedicarse a una auténtica masacre animal, algo que elimina gran parte de la diversión. Tampoco es que haya mucho que hacer con el dinero. Comprar mejoras para la nave de los asesinos, la Aquila, es la única opción sensata, dado que hay pocas armas que merezca la pena adquirir. Yo compré una espada al principio del juego y nunca encontré otra que fuese una digna sustituta. Al final de la campaña había mejorado completamente la nave y me sobraban 50.000 libras.

Tampoco es que me importase invertir en la nave, ya que mis momentos preferidos de Assassin's Creed III se desarrollaron en el mar. La nueva mecánica de navegación es sencilla de dominar y lo bastante orgánica para que parezca algo más que un simulador de aerodeslizadores. Navegar en una tormenta es algo realmente apasionante, y resulta asombroso ver cómo las naves enemigas salen de la niebla. Tampoco hay muchas cosas más satisfactorias que realizar un ataque de costado a un navío enemigo. No me hubiese importado haber disfrutado de más diversión marítima en la campaña.

Assassin's Creed IIIAssassin's Creed III
Assassin's Creed IIIAssassin's Creed III

Pero también hay posibilidades de diversión en tierra, y en sus mejores momentos las misiones son cautivadores. Desgraciadamente, las ciudades americanas son bastante planas en comparación con sus equivalentes mediterráneos, y las casas de madera parecen todas iguales. Por supuesto, todo esto cumple el rigor histórico, pero lo triste es que, simplemente, en esta época la costa este no era Italia.

Además, Connor no es Ezio. Llegué a cogerle cariño al hombre de Florencia, sobre todo en Assassin's Creed: Revelations, cuando la edad ya había consumido un poco su fuego y le había dado algo más de sabiduría. Connor, en cambio, es un joven guerrero, amargado y vengativo, que se abre camino a través de la historia a base de ceños fruncidos y quejas. Este es el primer Assassin's Creed en el que hubiese preferido jugar con el malo, que pese a ser un indeseable tiene un cierto carisma.

Como luchador, Connor es mucho más salvaje que Ezio, con lo que el combate se antoja novedoso. Los movimiento siguen siendo suaves y las nuevas animaciones son una auténtica delicia. Los combates son demasiado frecuentes en las densas ciudades, con soldados prácticamente en cada esquina. La posibilidad de atravesar edificios no ayuda demasiado y es muy difícil librarse de los perseguidores.

Desmond también juega un papel en el argumento, por lo que nos ponemos un par de veces en sus zapatillas. La acción en el "mundo real", sin el Animus para guiarnos, ofrece un poco de variedad y puede suponer un verdadero e inesperado desafío. Eso sí, la historia de Desmond no ofrece lo que se nos ha prometido en las últimas entregas y el final no tiene demasiado sentido. Siempre he estado dispuesto a pasar por alto las limitaciones técnicas de la franquicia para disfrutar de su argumento, pero ahora tengo la impresión de que me han tomado por idiota.

Assassin's Creed III

Esas limitaciones técnicas han sido solventadas, más o menos, gracias al nuevo motor gráfico; por ejemplo, las animaciones faciales han mejorado notablemente, aunque aún están lejos de las de Uncharted 3. El nuevo motor brilla con luz propia en los bosques y en el mar, donde crea unos paisajes creíbles y muy atmosféricos. Aunque hay algunos errores técnicos, como ropa que atraviesa la madera y los ocasionales perros que se pasean con la mitad del cuerpo hundido en el camino.

Los peores problemas de la versión para PS3 son la distancia de dibujado y la velocidad con la que ciertos elementos se cargan ene l mundo. Nada te estropea más el día que un puñado de soldados que se materializan de la nada justo delante de ti y que se enfadan porque los arrollaste con tu caballo. También los civiles y los arbustos salen de la nada en ocasiones, y algunas misiones no se activan correctamente. Esto no afecta al juego en sí mismo, pero no es lo que cabría esperarse de una entrega de Assassin's Creed.

El sonido es, en resumen, correcto. La música es dramática y atmosférica, y el doblaje está bastante bien, aunque las voces de fondo se repiten bastante, como viene siendo habitual.

Assassin's Creed III

En sí mismo, Assassin's Creed III es un juego de siete para mí. El ocho que veis en este análisis tiene su origen en un único aspecto: el multijugador.

La franquicia AC se niega a decepcionar a sus aficionados del modo multijugador, que pueden disfrutar de un juego de asesinatos en una selección de zonas nuevas y con varios modos de juego. El mejor nuevo añadido es, sin duda, el modo Manada de lobos, donde los jugadores trabajan en equipo para acabar con objetivos de la IA cada vez más complejos. Es una carrera contrarreloj en la que deben coordinar sus acciones para evitar que el tiempo se acabe. Hace falta tener un buen puñado de amigos para que funcione a la perfección, pero esto se facilita gracias a las opciones y a que las dimensionas sociales del juego se han ampliado, por lo general. El otro modo nuevo es Dominación, en el que equipos de cuatro se enfrentan unos a otros por el control de varias zonas.

Soy un jugador solitario incluso en el multijugador, y fundamentalmente me he limitado a jugar en Deathmatch, Asesinato y Más buscado, que siguen siendo fantásticos. Los nuevos mapas parecen ser un poco más complejos que antes y hacen uso tanto de más zonas abiertas como de más entornos cerrados que sus predecesores. El nuevo sistema de climatología dinámica es el as que faltaba en la baraja, ya que puede añadir a la mezcla una tormenta de nieve que reduzca drásticamente la visibilidad de todos los jugadores.

He pasado infinidad de horas con la franquicia Assassin's Creed desde que Ezio entró en escena. Para mí, acabar uno de estos juegos nunca fue motivo para dejarlo en la estantería... hasta ahora. Aunque Assassin's Creed III tiene sus momentos, no será el juego de asesinatos número uno de este otoño. Cuando haya conseguido todos sus logros, no volveré a la campaña. Al multijugador, en cambio, seguiré jugando religiosamente hasta que salga el próximo AC con una nueva versión del mismo. Espero que Ubisoft se tome su tiempo para desarrollar la siguiente entrega y que Connor pueda crecer para convertirse en un personaje más agradable y menos plano.

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NOTA: Nuestro compañero David Caballero está estudiando la nueva adaptación del juego a Assassin's Creed III (con varios extras) y ofrecerá su veredicto muy pronto en forma de segunda opinión.

08 Gamereactor España
8 / 10
+
La frontera, el mar, el multijugador.
-
Parece no estar terminado, una historia decepcionante, un personaje principal sin gracia y apagado.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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