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Darksiders II

Análisis de Darksiders II

Se dice que Guerra, uno de los cuatro Jinetes del Apocalipsis, ha desequilibrado la balanza entre el bien y el mal.

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A Guerra solamente le está permitido intervenir una vez se hayan roto los Siete Sellos del Apocalipsis, pero estos todavía están intactos. Cuando de repente Guerra aparece en la Tierra, el conflicto entre el Cielo y el Infierno estalla.

En el primer Darksiders, los jugadores intentaban descubrir qué o quién se encontraba detrás de todo esto. La historia resultante finaliza con la llegada a la Tierra de los otros tres Jinetes del Apocalipsis.

De esta manera, la secuela está ambientada en un marco temporal diferente, pues han pasado cien años, y se centra en el personaje de Muerte, que emprende la misión de limpiar el nombre de su hermano y probar su inocencia al Consejo Supremo. Este es el arco argumental que se desarrolla en el juego, pero iremos descubriendo que va mucho más allá de esta premisa básica.

La historia nos guía a través de una aventura de veinte o treinta horas de duración y nos muestra que incluso los Jinetes del Apocalipsis dependen de la ayuda de otros, ya que, a pesar de nuestros grandes poderes, somos extraños en estas nuevas tierras e ignoramos los incontables misterios que esconde este mundo.

Existen numerosas interpretaciones de la historia del personaje, como la que ofrece el Antiguo Testamento, pero Vigil Games ilustra su propia versión del jinete blanco y de los escenarios por los que este viaja a través de unos diseños increíbles.

El estilo de juego es similar al original, con enormes castillos y mazmorras, con paisajes y lugares interesantes. La presencia de espacios extensos y abiertos era ya uno de los puntos fuertes del primer juego, y en esta ocasión se vuelve a hacer hincapié en ello. El paso de un escenario a otro queda perfectamente hilado, por lo que es difícil perderse, aunque la tentación de explorar el mapa está siempre presente. Hay cosas por descubrir por todas partes, e incluso las mazmorras opcionales son como una pequeña aventura, si bien perfectamente desarrollada.

A pesar de estas similitudes, Muerte es muy diferente de su hermano Guerra. A diferencia del luchador tosco y frío de la entrega anterior, en este episodio nos encontramos con un tío más habilidoso y ágil, esbelto y fácil de manejar.

Darksiders II

Asimismo, es capaz de alternar entre combate directo y ataques de largo alcance, con dos árboles de habilidades para aquellos que quieran mejorar un estilo específico: el Harbringer, con agresivos ataques que afectan a varios enemigos, y el Necromancer, para invocar demonios y cuervos que se abalancen sobre los contrincantes.

Las batallas son mucho más épicas en la secuela. En el juego anterior estábamos acostumbrados a enfrentarnos a pocos oponentes, pero en Darksiders II combatimos pequeñas hordas de diez veces más numerosas, a las que se van uniendo más enemigos a medida que avanza la batalla.

Durante el combate intentaremos centrarnos en un enemigo, soltaremos golpes a ciegas y de vez en cuando pulsaremos el botón de esquivar, pero lo que acabaremos haciendo será observar la barra de vida en lugar de fijarnos en la lucha. Los combates son un caos, si bien es cierto que también son una experiencia increíble. El hecho de eliminar a tantísimos oponentes, de enfrentarse a pequeños y grandes jefes finales, hace que las carnicerías sean similares a las que tanto le gustan a los aficionados de God of War... aunque los QTE raras veces tienen presencia en ellas.

El videojuego también incluye partes al estilo de Prince of Persia, pues podemos escalar y correr por las paredes. A diferencia de lo que ocurría en la versión previa, en la versión final el control es muy bueno y son pocos los puntos en los que la fluidez desaparece. Básicamente, los elementos de juego innecesarios se han eliminado y lo que queda es increíblemente agradable a la hora de jugar, con tranquilos momentos de escalada que suponen el equilibrio perfecto frente a las batallas rebosantes de acción.

Darksiders II

Lo único decepcionante del juego es su conclusión, pues termina con una batalla final que hace que pierda fuerza en lugar de cerrar la aventura con broche de oro. Vigil va insuflándole fuerza a medida que nos acercamos al último cuarto del juego, pero es una pena que esta aventura tan cautivadora pierda fuelle al aproximarse a la línea de meta.

Sin embargo, esto no es problema del argumento, previsto para varias entregas, por lo que nos dejan sin un final de verdad. Pese a formar parte de un todo mayor, la historia de Muerte es completa y ofrece una conclusión aceptable para el personaje, aunque desearíamos un final mucho más grandioso para su aventura.

Si lo miramos con detalle, Darksiders II es un juego mucho más pulido y visualmente agradable que el primero. Su predecesor poseía ciertas similitudes con la saga de The Legend of Zelda que en este juego se van difuminando gracias a la aparición de nuevos elementos, aunque algunos se hayan tomado prestados de otras franquicias. Ya hemos hablado de Prince of Persia o God of War, pero también hay una parte del juego que recuerda a cierto shooter de zombis, mientras que la recolección de equipo y armas es similar a la de Diablo.

Darksiders II

Sin embargo, Darksiders II conserva su independencia. No solo se trata de un producto totalmente novedoso debido a los diversos elementos que lo conforman, sino que es el estilo de la saga Darksiders lo que la hace tan especial. Sin el director creativo Joe Madureira, el juego perdería su esencia. A nivel de diseño, pocas veces he visto cosas tan impresionantes y hermosas como el inframundo de este juego, y son los detalles como este los que siempre nos dejan boquiabiertos.

Y a pesar de que haya fallos, el apartado gráfico del juego es realmente bello. Son los detalles, como la manera en que las pequeñas calaveras resplandecen en las puertas del reino de las sombras y sus ojos comienzan a brillar en verde a medida que nos acercamos. Es la diversidad y la atención al detalle que ya habíamos observado en el juego anterior. De igual modo, la banda sonora desempeña un papel fundamental, ya que a través de la música consigue aumentar la tensión, enfurecernos sutilmente, hacer que estemos más alerta o tranquilizarnos; y eso, es algo impagable.

En conjunto, la mezcla es increíble, así que al final no importa de dónde venga la inspiración para el juego. El éxito de Darksiders II es la fusión perfecta de todas estas ideas diferentes con su estilo único, una mezcla que consigue crear una experiencia totalmente nueva. Es como jugar en un cómic de primera categoría de principio a... bueno, digamos casi hasta el fin.

09 Gamereactor España
9 / 10
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