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Driver: San Francisco

Driver: San Francisco Multijugador

Aunque la era que trata de emular brilla gracias a los sonidos suaves del funk, el soul y un poco de música disco, el multijugador de Driver: San Francisco es un tema de punk: corto, con garra y violento.

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Ya os hemos contado en alguna ocasión de que va esta resurrección de la franquicia Driver porque Ubisoft nos ha tenido muy al tanto de cómo es su título, pero siempre desde el modo historia para un jugador. Ahora toca dar el salto al multijugador, un cambio de tan radical que podríamos hablar la otra mitad del juego, aunque desde el principio nos adviertieron que cuando le echamos el guante aun no estaba terminada.

La duración de esto comenzó hace dos años. Un recorrido necesario para asegurarnos de que está todo correcto, explica Martin Edmondson mientras vemos la versión sobre cuatro ruedas de la Guerra Mundial III ajustada a San Francisco.

Pero al fin y al cabo el multijugador y la batalla se están convirtiendo casi en algo obligatorio en los juegos de hoy en día, da igual el género al que correspondan, empujado por los FPS.

Por eso parece que la clave está en la diferenciación; dejemos la guerra para los FPS y recorramos un camino menos pateado. En este caso Reflections está siguiendo el mismo patrón de juego, centrado en la capacidad para 'teletransportanse' de coche a coche mediante la función Shift, como si fuese una posesión.

Driver: San Francisco

Se trata de una mecánica a la que costó acostumbrarse en el modo un jugador, quizá más a causa del guión que por la forma real de llevarse a cabo. Con tan solo pulsar un botón la cámara se levanta para dar una perspectiva amplia del mapa y poder elegir así el coche al que va a trasladarse el protagonista.

Uno de los modos multijugador de los que hemos podido jugar en esta sesión, es como un modo Tag pero al revés. Un coche es el que lleva el trofeo y hay que chocarse contra él para arrebatárselo; cada segundo que pasa quien posea ese coche va sumando puntos y está más cerca de la victoria. El resto de jugadores tiene que alcanzarlo, y para ello pueden coger un coche y persegirlo o poseer coches que estén en su trayectoria.

Es un sistma muy fácil de comprender, es perseguir hasta cazar, y después tratar de escapar con el trofeo. Todo el mundo empieza en una gran avenida, en un coche aleatorio. En este caso todo el mapa de la ciudad de San Francisco está abierto, algo que más que sensación de confusión, es liberador gracias a la función Shift, que te permite moverte en un segundo a cualquier parte, de modo que todos los jugadores estarán siempre cerca de la acción, ya sea por detrás persiguiendo o por delante preparando una emboscada.

Además, el coche que lleva el trofeo está muy bien señalado tanto en la pantalla como en el mapa, por su color rojo. El resto tendrán un distintivo azul. ¿Pensaste en aparcarte escondido? Error.

El tráfico es aleatorio aunque obviamente hay cierto control para dar intriga a la situación. Siempre queda la opción de ponerse a buscar coches deportivos, que son bastante abundantes, o grandes camiones con o sin remolque. Atención a los taxis porque también son una solución muy efectiva. Tienen una buena velocidad y son bastante todo terreno.

En el ímputo por estar siempre cerca de la acción y cambiar constantemente de vehículo quizá acabes más de una vez empotrado contra algún muro o fuera de la carretera gracias a la 'ayuda' de tus rivales.

Driver: San Francisco

En nuestra partida fuimos testigo y hasta llegamos a poner en práctica casi por accidente algunos movimientos que a los especialista de cine les costaría meses planear. Como una serie de curveo tirando de freno de mano sobre un puente mientras se iluminan los coches que pueden ser poseídos, hasta que te cruzas con un camión que te va a empotrar contra el muro de protección hasta que justo cambias un segundo antes de coche salvando la situación. Medio segundo más tarde ves tu antiguo coche desaparecer más allá de tu maletero.

Driver: San Francisco está repleto de momentos como este, de esos que te hacen lanzar un grito de celebración y que te suben la adrenalina gracias a unos coches que tienen el agarre justo para carreras arcade, aderezado con rivales que pueden lijarte en cualquier curva.

Poco a poco, el jugador va aprendiendo a crear tácticas de asalto. Cosas sencillas, como saltar a un coche que está justo al pasar una calle estrecha por la que va la persecución y aparcarse justo en la bocacalle justo para que te roce el culo del coche y pasarte la posesión por los pelos sin destrozar el vehículo.

Es breve pero intenso, que ni llega a ser carrera ni tampoco combate. Es algo entre medias, algo diferente. Y nos ha llamado la atención lo suficiente como para que nos interese ver otros modos multijugador de este Driver. A ver qué es capaz de ofrecer esta segunda mitad del juego, a ver si consigue estar a la altura de lo que nos han enseñado hoy.

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