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Final Fantasy VII: Remake

El final de Final Fantasy VII Remake lo cambia todo: explicamos qué significa

El punto más controvertido del remake más esperado es una bomba de preguntas y un océano de frentes abiertos.

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Qué equivocadísimos estábamos. Los que habíamos jugado al Final Fantasy VII original nos acercamos a FFVII Remake pensando que estábamos ante una obra que, aunque tomándose ciertas licencias, se mantendría totalmente fiel a la historia que tanto conocemos, casi como si fuera nuestra propia historia. Craso error.

Lo que vas a leer aquí son SPOILERS a diestro y siniestro. Un intento de entender qué pasa en esa última hora de juego, qué implica el enfrentamiento final de Final Fantasy VII: Remake y lo que supone tanto para este capítulo como para todo lo que está por llegar en el futuro. Si no lo has jugado todavía, huye como como Eco que lleva el diablo; si lo has terminado y sigues intentando encajarte la mandíbula tras los créditos, entonces espero que esto sirva para despejar algunas de tus dudas.

¿No te lo has pasado y quieres seguir leyendo? Que conste que te hemos avisado.

Final Fantasy VII: Remake

La batalla contra el destino en la huida de Midgar

Terminas de huir en la autopista tras toda la debacle del edificio Shinra y te encuentras a Sefirot ahí delante, plantándote cara. El Soldado de melena plateada y su Masamune te están esperando, abriendo una brecha dimensional para entrar en un combate que puede significar el fin de la historia tal y como la conocíamos. Él sabe qué es lo que debería pasar, y a lo largo de la aventura va dejando cada vez más claro que su plan es cambiarlo para, esta vez sí, tener éxito al trascender y convertirse en una divinidad. Aunque nos estamos adelantando demasiado, porque eso es algo que solo saben quienes jugaron al original.

Final Fantasy VII: Remake

Antes de entrar en el portal que lleva al Cruce de Destinos, Aeris advierte: si entran ahí y combaten, podrán cambiarlo todo, no solo lo que está por venir, sino a ellos mismos. Los protagonistas se van a enfrentar a Sefirot y a su destino, ese que está siendo representado y protegido por los Ecos. Estos seres nacidos de la Corriente Vital también están aguardando al otro lado.

Ni células de Jénova, ni fantasmas del planeta: el auténtico papel de los Ecos

Los Ecos son los custodios del destino, los que se encargan de que ningún agente pueda alterar los eventos que deben suceder tal y como pasaron en el juego de finales de los 90. Por eso interfieren cuando Cloud es descartado de la misión para destruir el Reactor 5, provocando que pueda ir. Por eso reviven a Barret cuando este es empalado por Sefirot en el edificio Shinra. Por eso, incluso, protegen a Aeris en el primer encuentro en la iglesia.

Están dispuestos a hacer lo que sea para mantener el orden, son el destino adquiriendo una forma tangible o, como bien explica el propio juego, entidades creadas por el planeta para proteger su historia y a sí mismo. Su batalla está repleta de significado, porque los protagonistas van viendo el futuro que hay escrito para ellos y, también, porque los enemigos toman forma como el Presagio fulminante, el Presagio carmesí y el Presagio vital. Tres criaturas procedentes del futuro que, curiosamente, pelean con una espada, un arma de fuego y sus propios puños. Sí, tal y como sucede con Cloud, con Barret y con Tifa.

Tras su aparición, los protagonistas empiezan a tener visiones sobre lo que ocurrirá en el futuro, con escenas extraídas de la película Advent Children: Cloud en su legendario 1 contra 1 frente a Sefirot, Red XIII corriendo con sus cachorros y, por supuesto, la muerte de Aeris. Todo eso mientras, en pantalla, el jugador ha visto ya también a Zack a punto de lanzarse a su última gran batalla, esa que tuvo lugar años atrás en el mismo lugar. El presente y el pasado se alternan durante unos minutos, empezando a trazar una conexión de la que hablaremos más adelante. De repente, Red XIII habla: las visiones de los protagonista son lo que sucederá si fracasan en este combate final. Algo que el villano ya sabe, probablemente porque en realidad no se encuentra ahí, sino en la Corriente Vital, el flujo de vida de todo el planeta.

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Acabar con ellos provoca la derrota del gran Presagio que ha aparecido en esta otra dimensión, justo donde antes se erigía la ciudad de Midgar. Justo en ese momento, FFVII Remake termina de romper lazos con el juego original. Los protagonistas han acabado con aquello que les obligaba a seguir los pasos que todos conocemos. Ahora se ha abierto un horizonte de posibilidades. Pero antes hay que vencer a Sefirot.

Sefirot y el futuro de Gaia

Tras el combate contra los Presagios, los protagonistas vuelven a toparse con Sefirot, viendo cómo este parece absorber a los Ecos para usarlos a su favor en la siguiente batalla. En la recta final del combate, y como detalle curioso, aparece Meteorito, la invocación realizada por el mismo villano en el juego original, traída del futuro "escrito" gracias a los Ecos.

Lo que viene a partir de este momento es más y más enigmático a cada segundo que pasa. Tras vencer en una batalla de lo más dura para los protagonistas, Cloud reaparece en un lugar completamente desconocido, de nuevo frente a su archienemigo. Es aquí, en el horizonte de la creación, donde el de la melena plateada le propone una alianza para desafiar al destino juntos, mientras asegura que se acercan a un futuro inexistente.

Final Fantasy VII: Remake

El mercenario se niega y, en una secuencia que rinde homenaje a la pelea final del juego original, es derrotado por Sefirot; pero este, lejos de rematarlo, simplemente le dice que todavía no es el momento. Quedan siete segundos para el final (¿de qué?, una de las teorías más populares es que son siete los segundos que necesita para matar a Aeris en el clásico, aunque es algo demasiado relativo), y siente curiosidad por ver qué decisión tomará Cloud. No quiere desaparecer, ni tampoco quiere que él lo haga. Lo necesita para seguir su plan, aunque todavía sea un misterio cuál es exactamente y qué papel tiene el... ¿Ex-Soldado?

Ahí concluye todo, o casi. La escena nos muestra a los protagonistas frente a Midgar y nos lleva de vuelta a un pasado diferente. Zack vuelve a aparecer en escena, venciendo en un combate en el que debería haber muerto, viendo como los Ecos se desvanecen en una explosión de luz y volviendo a echarse a Cloud, en estado catatónico, sobre el hombro para llegar a la ciudad que nunca debería haberlo visto regresar. Sin saberlo, los protagonistas no solo han reescrito el futuro, lo han cambiado absolutamente todo. De hecho, Aeris no tarda en darse cuenta de que hay algo diferente, ya no es capaz de saber lo que va a suceder.

Final Fantasy VII: Remake

Aunque hay que matizar, porque lo que sucede con Zack transcurre en otra línea temporal diferente. La prueba de ello es el primer plano hacia la bolsa donde aparece el perrito Stamp, que es de una raza diferente a la que vemos a lo largo de todo el juego. El juego quiere dejar claro que el cambio en la historia de Zack tiene lugar en otra realidad diferente a la de Remake. No se ha cambiado el mismo pasado, porque entonces Cloud ni siquiera llevaría su Espada Mortal, de hecho, nada de lo vivido en el juego habría sucedido. Se ha abierto un camino paralelo con el que probablemente haya algún cruce en el futuro.

Final Fantasy VII: Remake

FFVII Remake no es un remake, es un reboot. La última hora de juego lo taladra en tu cabeza mientras te da derechazos y ganchos que no hacen más que aturdirte con preguntas y más preguntas. Tu misión en realidad no era otra más que matar al destino. Tú mismo te encargas de acabar con la historia escrita en los 90, triturando todas las páginas escritas de la obra original. Acabas de hacer se abra una puerta a un futuro incierto. Uno que incluso hace que Aeris eche de menos el cielo de metal de las barriadas de Midgar.

Ahora se abren muchas preguntas más. ¿Cómo es que Biggs sigue vivo? ¿Qué cambios quiere provocar Sefirot para poder salirse con la suya? ¿Por qué los Presagios usan el patrón de armas del trío principal? ¿Son estos Cloud, Tifa y Barret venidos del futuro para evitar una catástrofe aún peor que la vivida al final de la historia original? Como decíamos, Square Enix acaba de abrir una peligrosa puerta hacia lo desconocido. Final Fantasy 7 ha renacido para contar un nuevo relato que acaba de cerrar su primer episodio.

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