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Iron Harvest

Análisis de Iron Harvest - La guerra nunca acaba

Proclamando el poderío de los RTS clásicos, pero con mechas.

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Puede que recuerdes un maravilloso shooter llamado Iron Front, ambientado en una realidad alternativa en la que la Primera Guerra Mundial nunca terminó. A partir de ahí, cambiaron la evolución e introdujeron inventos como armas y otras tecnologías que no son como las que conocemos. Este mundo 1920+, creado por el artista polaco Jakub Rozalski y difundido por Scythe, es el que toma Iron Harvest. Combina elementos de la guerra polaco soviético, exaltando el nacionalismo de la primera, con estética y tecnología dieselpunk. El punto de partida ideal para un juego sobre la GMI sin mencionarla. Y con robots gigantes.

Son los años posteriores a la Gran Guerra que ha dejado devastada gran parte de Europa. La campaña se centra en tres países (Polania, Saxony y Rusviet), que sufren para contener las ansias de sus vecinos y enemigos. No vas escogiendo a quién representas sino que vas protagonizando una historia en tres actos. Cada facción tiene su sitio en esta estructura que, si bien no es súper original, da para cine bélico. Hay drama, hay mucho en juego y pasa de todo, comenzando por la masacre del pueblecito del héroe principal. Prepárate para varios para varios giros de guión y momentos "wtf".

Iron Harvest

En gameplay, Iron Harvest es un RTS clásico que combina esta maravillosa campaña con modos multijugador entre los que hay hasta un tres contra tres un poco lioso. Como particularidades, primero, que solo hay un par de recursos de los que preocuparse, que son combustible y acero; y segundo, que el número de tropas a gestionar es bastante corto. Así que, quienes ya tengan la maña de los títulos de estrategia y sepan sobre creación y colocación de tropas tienen mucho ganado.

Son pocas las unidades, sin embargo gozan de una versatilidad que no es tan habitual. Tiene la capacidad de coger y utilizar las armas que suelan los enemigos o que se encuentran en cajas, y es imprescindible ir mejorando el rifle básico para que sirva de algo, como por ejemplo equipando lanzallamas. Y la manera ideal de enfrentarse a los mechas si no tienes uno propio con el que plantarles cara es encontrar algo antiarmaduras.

No existe un único tipo de mecha, sino que hay un catálogo amplio con sus utilidades, ya sea alguno exclusivo para el cuerpo a cuerpo y otro para los combates a distancia. Tener alguno suelto no es de gran utilidad y acaba convirtiéndose en una presa fácil con final explosivo si no van bien cubierto por un equipo.

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La vida en Iron Harvest es peligrosa. Cañones, exotrajes y hasta los robots más grandes están en peligro, sobre todo por esa manía de la IA de aniquilarte. Justo cuando acabas de construir unos búnkers antiinfantería con los que cubrir la retaguardia, porque los últimos cinco ataques han sido con granadas, aparece un mecha de fuego y te lo pone todo patas arriba. Porque todas las barricadas y edificios son destructibles, hay que contar con ello. Y aunque el héroe es fuerte, también muere si no se planifica y actúa con cuidado. Los duelos están bastante abiertos, pues abre un buen abanico de formas de derrotar al enemigo y de la misma manera te expone a la derrota. Esta partida de ajedrez es la que lo convierte en un juego excelente.

Hay que retomar las particularidades respecto al común de los RTS, pero esta vez para mencionar algo negativo, que es el bloqueo de muchas habilidades bajo un sistema de rangos que se resetea con cada misión. Eso provoca, por ejemplo que tus ingenieros, que no están hechos para el combate, no puedan construir ciertos edificios en un momento determinado y te fuerce a emplearlos en una batalla que no puedes ganar solo para que no estén inactivos. El sistema tendría sentido si fuera acumulativo en la campaña, aunque sea al menos para los héroes.

Lo que se queda corto en Iron Harvest es la variedad de unidades. Hay unos cuantos héroes, ocho tipos de soldados que se especializan según las armas conseguidas, seis tipos de mechas, cinco edificios y cuatro estructura defensivas por facción. Con esto da para cubrir las necesidades de gameplay, pero se echan de menos unidades aéreas y más utilidad para las construcciones. La parte positiva es que te centras más en la propia guerra que en la gestión. Además, hay algunos desequilibrios que el estudio King Art debe seguir corrigiendo, como que te ofrecen muchos más recursos de los que necesitas y de poco sirven por el límite impuesto de unidades tan bajo.

Iron HarvestIron HarvestIron Harvest

Otro aspecto con el que no cumple este juego es con el control directo de unidades, pues le faltan acciones como añadir una a un grupo ya formados o hay otras tan simples como reorientar una construcción antes de implementarla que no son nada intuitivas. A esto hay que añadir que, si bien la IA es correcta, da sensación de la que la dificultad es semialeatoria, así que de vez en cuando hay partidas que te dejan un mal sabor de boca.

Son aspectos a mejorar para llegara a un gameplay excelente, pues hay que reconocer que la base es muy buena. Lo que más me ha gustado es el aprovechamiento del terreno y de las coberturas, y lo importante que es flanquear a los rivales; bueno, excepto si vas con mechas, porque en ese caso puedes ir a cara descubierta arrasando con todo hasta que aparezca algún anti-panzer por detrás o un cañón oculto y te meta un cañonazo por la espalda. Así es la guerra.

Iron HarvestIron Harvest

Como tantos otros, es un juego de esos a los que se aprende rápido a jugar pero que cuesta la vida dominar. Tiene mucho potencial competitivo y eso se ha puesto de manifiesto en que existen ya competiciones eSports, y eso que estamos en días de estreno. Es por esa otra vertiente, la competitiva, en la que la capacidad táctica gana mucho. No podemos contar mucho al respecto por falta de experiencia, pero si os ponéis alguna partida veréis maravillas a los controles.

Así que King Art ha logrado construir un gameplay consistente que arriesga introduciendo modificaciones a las bases del género RTS para volcar más peso en el combate y menos en la gestión de recursos. Ha aprovechado bien la estética creada por Rozalski, aunque se le ha ido la mano en la paleta de marrones y grises, y ha montado una campaña muy entretenida y un multijugador que puede dar mucho que hablar. Iron Harvest tiene material para entretenerte, siempre y cuando estés dispuesto a sufrir de vez en cuando.

08 Gamereactor España
8 / 10
+
Un gameplay compacto que integra bien sus partes. Muy buena campaña, con mucho drama. Buen equilibrio general. IA competente.
-
La paleta de colores abusa del marrón. Exigente en PC para lo que es visualmente.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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