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Mario Kart 8

Análisis de Mario Kart 8

El nuevo Mario Kart para Wii U tiene un peligro enorme: ahora puedes jugar sin parar aunque te quiten la tele.

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¿Qué le debemos pedir a una nueva entrega de una serie como Mario Kart? Le llevo dando más vueltas a esta cuestión -en el último par de días de pruebas para la crítica que estás leyendo- que a la Copa Especial en 150cc para hacer oro. Desde fuera, o para los que sólo han echado un puñado de carreras en su vida a alguna de las iteraciones, siempre puede parecer que es "más de lo mismo". Y me parece totalmente natural: la fórmula ha variado poco, las innovaciones han sido contenidas y los cambios suelen ser sutiles, perceptibles sólo por los que han pasado buenas tardes con varios juegos de la franquicia.

En nuestro caso, sí que empezamos a advertir claramente esos cambios que introduce Mario Kart 8 en las sesiones de juego para las impresiones de hace mes y medio. Y con una versión de Wii que ha vendido cerca de 20 millones de copias a amantes de la serie y jugadores casuales por igual, y tratándose de una marca que no se puede tildar de 'ordeñada' (sólo 8 juegos para 8 consolas en 21 años de historia), quién puede culpar a Nintendo por conservadora.

En esta situación sería insensato pedir una revolución. Seguramente varios de esos millones pedían para Wii U "más y mejor". Un juego que mejorara varios aspectos, que ofreciera posibilidades adicionales y nuevas en base a la fórmula del éxito, que aprovechara la nueva consola y que explotara mejor alguna de sus bazas. Y es verdad que Mario Kart 8 cumple muy bien en todos esos puntos, si bien se refieren principalmente al "mejor" y no al "más".

Gameplay directo versión final: Copa Especial 150cc

Mario Kart 8Mario Kart 8

Esos corredores seguro que querían un control tan fino y ajustado como el que ofrece esta entrega. El nuevo Mario Kart se conduce como la seda, con una precisión y sensaciones al volante que suponen su máxima expresión. Para los puristas, este aspecto es de enorme importancia en el juego, pese a tratarse de carreras alocadas y no de un simulador. Las opciones de pilotaje son enormes, las más nimias diferencias entre vehículos y configuraciones se notan, las físicas están depuradas. Es el más satisfactorio a la hora de rodar (y saltar, y volar, y bucear, y flotar); bien.

La introducción de las zonas antigravedad es la mayor innovación que incorpora esta octava parte, y a la vez no quiere el protagonismo. Sabia decisión. Como empezó a parecer en nuestras primeras partidas, el juego nunca quiere ser un F-Zero u otra oferta de carreras futuristas. Quiere ser Mario Kart con un nuevo giro, y de paso decir a sus diseñadores "tomad, volveos locos con los trazados". Por lo tanto, aunque estés bocabajo, aunque notes cierto cosquilleo en los rizos, 'loops' o paredes (cuando más fuerzan la cámara para dar sensación de física imposible), estás jugando a Mario Kart. Muy espectacular e ingenioso, pero se siente y maneja como Mario Kart; bien. Y el punto que suma que chocarte en estas zonas sirva para acelerar y adelantar le da un necesario soplo de aire fresco que no tendría este invento per se.

También decimos bien si pensamos en el sistema de progresión del juego. Personajes, vehículos y partes se desbloquean con mucho más ritmo, y aunque pueda parecer que has avanzado demasiado en las primeras pocas horas, tampoco queríamos el latazo de Wii, porque al final lo que importa en un Mario Kart es que te apetezca jugar más porque es muy bueno, no porque tienes que pasar dos meses para sacar a Bowser Huesitos.

Mario Kart 8

Mencionados circuitos y vehículos, tenemos que hacer un inciso para elogiar su fantástico diseño. "Tomad, volveos locos también con vehículos". Si las combinaciones de estos con los 30 personajes dan para una enorme oferta que se ajusta a las preferencias de conducción de todo jugador, su recreación visual es igual de variada, pero cambiando las frías estadísticas por un sinfín de elementos curiosos y chulísimos inspirados en el universo mariano. Desde los ruedines hechos de cojín hasta los parapentes con motivos retro, y por supuesto pasando por unas cabinas que rebosan gusto, atención por el detalle y guiños, estos transportes (en realidad karts ya sólo quedan un puñado) son tan geniales que nos encantaría tener la colección completa en cochecitos coleccionables de juguete. El juego ha ganado con ellos enteros en personalidad, y eso que no hemos tocado todavía los pilotos.

Pero decíamos de los trazados. La verdad es que todavía no tenemos ninguno de esos de "buah, este otra vez". Está muy bien medida su longitud, muy bien colocadas las zonas antigravitatorias y muy bien integrados en unos escenarios variados. Casi que tras la impresión inicial que dejan algunos esperábamos alguna locura más, pero hay que reconocer que el esfuerzo en este aspecto no tiene precedentes en la serie. El primer vuelo en el Castillo de Bowser, la zona de guitarra eléctrica dentro de una tormenta, que te tires "desde ahí" en el circuito nevado, cuando subes por primera vez a la criatura marina o despegar en el aeropuerto son momentos que se quedan grabados.

Los circuitos retro ofrecen una experiencia Mario Kart mucho más tradicional, como si los hubieran reservado por si la idea de la antigravedad no calaba. La selección está bien y su puesta al día también, pero no nos habría importado que hubieran trasteado algo más con ellos.

Mario Kart 8 también marca el momento en el que los pilotos de la serie dejaron de ser muñecos y decidieron convertirse en personajes. El trabajo de animación (con un gran repertorio de movimientos y gestos para cada uno, todos con finura y sutilezas) aporta un toquecito de película de animación que no se ha visto jamás en un juego de Nintendo (si Super Mario 3D World fue uno de los primeros en conseguir esa sensación, no reunía tantos 'famosos' en pantalla). Este gran trabajo es uno de los factores que multiplican el humor del título, algo crucial si piensas que es todo un exponente de los 'party games' y que muchas de las horas con un Mario Kart las pasas sonriendo y riendo (las otras maldiciendo, sudando o apretando los dientes).

El otro factor indispensable para potenciar el humor de la serie se llama Mario Kart Television. De nada servirían todos esos gestos si no se vieran en condiciones. El sistema de repeticiones, que guarda el 'script' de todo lo ocurrido en carrera para que puedas volver a verlo al detalle, en ocasiones ha conseguido que nos lo pasemos mejor que en la propia carrera, o nos ha descubierto un momentazo que no habíamos advertido. Las opciones de edición pueden antojarse un poco escasas, pero las de compartir no están nada mal y toda esta novedad es del tipo de las que queríamos más en la serie, reforzando el 'fan service' y realmente explotando la propuesta de la consola. Un acierto para tanta situación desternillante al que han dedicado un espacio bien planteado.

Pero estarás pensando que todas esas situaciones hilarantes no se darían sin la aparición constante de lo que de verdad maneja los hilos de un Mario Kart y decide muchas de sus disputas: sus objetos. Para no escribir una enciclopedia, diremos que en base a las 10 horas jugadas, la selección parece de las más acertadas y equilibradas de la serie. Poder detener el caparazón azul con la Superbocina es una bendición que, sin embargo, rara vez puede aprovecharse (atención a cómo Donkey Kong intenta hacerlo con un plátano en el minuto 1:00 del siguiente vídeo, el muy burro), pero también parece que se han cortado con los de pinchos. El sistema de monedas aporta lo suyo, incluso fastidiando como nuevo objeto 'inservible', y no parece que salgan tantos ítemes de 'perdedores' entre la quinta y octava plaza como antes. Además, celebramos que todo esto se pueda configurar mucho más en multijugador. Ah, y nos encanta la maceta piraña.

Gameplay directo versión final: Copa Centella 150cc

Mario Kart 8Mario Kart 8

Este mayor equilibrio también se lleva a las diferencias, más sutiles, entre karts y motos o entre las mencionadas combinaciones personaje-vehículo-partes. Y también a la IA, que resulta mucho más creíble y luchadora y no tan injusta y mágica con su 'rubber banding' como en anteriores entregas. En general, todo esto provoca que, sin perder ese factor caos/aleatorio obligatorio que deriva en tanta locura e injusticias (y por tanto diversión), Mario Kart 8 sea el más competitivo y... cómo decirlo... 'maduro' de la serie.

Y también, por fin, esa madurez se ha llevado a unos valores de producción que están a la altura de los millones potenciales de jugadores que pueden disfrutarlo. Porque la anterior entrega para sobremesa se quedaba muy corta en este aspecto, y aunque apostaba como debe ser por la estabilidad, quedaba rácana en la presentación y sonaba a lata. Aquí no. El juego no solo es estable como una roca picuda y fluido como las aguas que salen de las tuberías, sino que además es de una calidad visual y sonora que por fin honra lo que significa esta serie. Si la explosión del talento artístico del estudio llama la atención cada tramo, es porque la inversión y el trabajo técnico la ponen en valor. Se nota que el equipo ha disfrutado un montón con estos recursos, y les ha quedado precioso y redondo.

Mario Kart 8 está tan bien acabado y cuidado de salida como su manejo, y eso es mucho decir. Va tan suelto que casi duele poner la pantalla partida a cuatro y pasar de 60fps a 30fps (todavía no sabemos cómo éramos capaces de jugar a unos 15 frames en Nintendo 64 con una tele de culo de 14"). Además, volviendo a eso de aprovechar Wii U, el modo Off-TV es muy indicado para no dejar de jugar. Ya nos hemos visto echando "una copita más" mientras la familia veía otra cosa en la tele, y la experiencia dista del estilo portátil de 3DS.

Mario Kart 8

En cuanto al apartado online, conocedores de su relevancia, hemos de subrayar que no ha surgido ni un problema, pero que esto sólo se podrá analizar con el paso del tiempo y con los servidores mucho más estresados (sólo hemos jugado con un puñado de periodistas). Las nuevas opciones de comunidades y torneos van a dar mucho juego, y los sistemas también resultan más modernos y ágiles, partiendo de la propuesta de 3DS. Finalmente, el intercambio de fantasmas y las clasificaciones invitan a retar al crono un día sí y otro también. Y como Nintendo ya ha llegado a la era de las actualizaciones, esperamos que anden ojo avizor con los 'chetos'.

Entonces, como habrás derivado de este texto, si le pedías "más y mejor" a la nueva entrega, lo segundo parece que lo cumple, salvando las preferencias más personales como el estilo de los circuitos o los personajes favoritos de cada uno. ¿Y respecto a lo de "más"? Bueno, ahí creemos que podrían haberse subido otro escalón. Sin desviarse del camino que siempre ha seguido la serie, con un resultado tan bueno echamos en falta algún regalo más para los fans (y eso siempre significa más circuitos para correr) o alguna forma de expandir la comunidad más allá de las opciones de siempre y las que incorpora MKTV. En un mundo conectado y con varios ejemplos de juegos de coches que estimulan mucho mejor los piques entre sus fans, Mario Kart 8 se queda un poco verde caparazón y no inventa nuevos retos, cruces o propuestas en este sentido. Y el intento fallido de abrir el Modo Batalla a circuitos completos en lugar de arenas es un bajón por el que ya no queremos volver a ponerlo.

Pero no son pegas mayores -quizá más deseos- porque jugarlo es una auténtica delicia para tus dedos, ojos, orejas y corazón. Mario Kart 8 es la entrega más cachonda, currada y mimada de toda la serie, y como ya puedes comprobar también es la más espectacular. Échale tus monedas en cuanto arranque el 30 de mayo, porque ya te esperamos online subidos a nuestro potente Relámpago 1 y con nuestra intimidatoria cometa Bowser.

Mario Kart 8
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09 Gamereactor España
9 / 10
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La mejor y más fina conducción hasta la fecha. Bastante equilibrado en todo de salida. Regalo para la vista, lección de estabilidad. Enorme diseño en circuitos y vehículos. Los personajes cobran vida y humor. MKTV da en el clavo. La maceta piraña.
-
Ya que tiran la casa por la ventana y ha quedado genial, guinda sería 1-2 copas bonus. Pilotos de relleno, circuitos retro pierden 'punch'. Modo Batalla es un jarrón de agua fría. Puede dar más en opciones modernas de comunidad, personalización, online.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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