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Mario Kart Live: Home Circuit

Análisis de Mario Kart Live: Home Circuit

Mario y compañía llevan décadas echando carreras por todo el Reino Champiñón, pero ahora se llevan sus piques al salón de tu casa... ¡y funciona sorprendentemente bien!

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Nintendo no deja de sorprendernos con ideas innovadoras e ilusionantes que se salen del terreno tradicional del videojuego. Desde fracasos como Virtual Boy, Wii U, o el lector e-Reader para Game Boy Advance, hasta el éxito arrasador de consolas como Wii (control por movimiento y a una mano) o Nintendo 3DS (imagen tridimensional sin gafas y RA), pasando por ocurrencias recientes como Nintendo Labo o la propia Nintendo Switch, la compañía nipona nunca ha tenido miedo de aventurarse donde otras no se atreverían. Su último invento (desarrollado por y ante la propuesta de Velan Studios), un coche de juguete de radiocontrol basado en Mario o Luigi que puede competir en carreras de Realidad Aumentada, suena genial sobre el papel, pero queríamos saber si también funcionaba una vez desplegado por el suelo del salón de casa. La respuesta es que sí, su magia funciona, y su propuesta aguanta... hasta cierto punto.

Mario Kart Live: Home Circuit acierta de lleno en su puesta en marcha, como se ve en el vídeo sobre estas líneas. Apenas se tarda un rato desde que abres esa caja grandota hasta que estás rodando sobre el suelo rodeado de elementos virtuales. El kart no necesita calibración de ningún tipo, simplemente lo emparejas con tu Nintendo Switch escaneando un código QR y te pones a conducir. Por supuesto, sin circuito de carreras delimitado no hay diversión que valga, y como el juego sucede en el mundo real tanto como en la pantalla, os toca construir la pista a vosotros mismos. El proceso es sencillísimo y está muy bien guiado; basta con ubicar los arcos de checkpoint en un patrón posible, y luego toca dibujar el trazado del circuito de forma completamente libre mediante la pintura rosa con la que Lakitu impregna tus ruedas.

Mario Kart Live: Home Circuit

La sensación de descubrimiento cuando todo se pone en marcha es magnífica. Aunque las carreras no alcanzan el nivel de Mario Kart 8 Deluxe (ni de cualquier entrega de la serie, pensad que el diseño de niveles depende de vosotros pero no podéis decidir muchos elementos interactivos), la experiencia de juego sigue siendo genial. Distinta, pero genial. La acción se sigue casi en primera persona, gracias a la cámara incorporada sobre la gorra de Mario o Luigi en el coche de radiocontrol. Es más divertido de lo que esperábamos rodar por nuestro propio salón, entre lámparas, estanterías, las patas de las sillas y más mobiliario, y verte pilotándolo todo desde el sofá parece un poco como si David Lynch firmara una película de Los Viajes de Gulliver. Extraño, curioso, rompedor. Pero esto no es solo un juguete de RA, también hay un videojuego.

La parte juego viene con el estilo Mario Kart de siempre. Tu habitación se ve decorada con los elementos que esperas de una carrera de la serie: potenciadores, trampas, peligros y, por supuesto, los pilotos rivales que aparecen en pantalla. En esta ocasión (a no ser que saquen más karts físicos para jugadores adicionales en el futuro), no correrás contra Donkey Kong, Peach y compañía, sino que desafiarás a Bowsy y los koopalings. Todo lo que ocurre en la carrera virtual también afecta a tu coche en el mundo real, por lo que si te impactan con un caparazón, te congelas o te muerde una planta piraña, verás que el coche se frena, mientras que si usas un turbo de cualquier tipo, el kart acelera. Como no se puede forzar que el coche haga trompos o vuele por los aires, Nintendo y Velan han añadido otros power-up y efectos que encajan mejor con las mecánicas de juego de esta combinación de realidad mixta.

Por ejemplo pensad en el Chomp Cadenas. Ya lo habíamos visto como peligro del entorno y también como ítem, pero imaginad que ahora, cuando se engancha a vuestro kart, tira de él de forma errática en distintas direcciones, moviendo el coche de verdad y dificultando la conducción. Y hablando del escenario, si conducís debajo del agua estaréis rodeados de peces Cheep Cheep que llevan monedas, pero que también os harán perder el control si os chocáis. Durante la ventisca hay que tener cuidado de no terminar convertido en témpano, y si en el circuito del desierto hay tormenta de arena, el viento empuja literalmente al kart en el mundo real, por lo que toca contravolantear.

Mario Kart Live: Home Circuit

Los otros objetos funcionan más o menos como esperáis, incluyendo la frustración cuando te pega un caparazón rojo por detrás o cuando te rebasan a unos m̶e̶t̶r̶o̶s̶ centímetros de la línea de meta porque has pisado una piel de plátano. Dicho esto, el uso de ítemes no tiene la misma profundidad de juego como no puedes sujetarlos detrás del kart para bloquear ataques, y en líneas generales los peligros, los potenciadores y demás quedan en un segundo plano en esta experiencia más centrada en la conducción. Y sobre ella, el kart se pilota muy, muy bien. Responde como debe, frena y acelera sin retardo, y corta las curvas con maestría. Si lo ves desde fuera no parece que vaya muy rápido, pero la sensación de velocidad que obtienes cuando ves tu sala de estar a través de la pantalla es realmente asombrosa. Así es como Jack Torrance se debía sentir pilotando su triciclo en El Resplandor. Tanto que, en muchos sentidos, la sensación de velocidad es aún más impresionante que en las entregas principales del videojuego.

Los distintos efectos meteorológicos, junto a las trampas colocadas en los cuatro arcos, añaden variedad a los circuitos de carreras creados por vosotros y a los objetos y rivales que intervienen durante los tramos. Aun así, es normal que los circuitos terminen haciéndose algo repetitivos porque al final su variedad depende de que construyas unos distintos con otra gracia. Otra cosa que afecta a los karts es la selección del motor en el juego, pues hay 50, 100, 150 y 200 centímetros cúbicos virtuales, lo que deriva en distintas velocidades en el mundo real. También hay modo Contrarreloj, pero no tiene mucho sentido más allá de pasar la consola a otra persona con la misma configuración de circuito o intentar superar tu marca una y otra vez, pues es imposible conservar nada. Y lo mismo podemos decir de los distintos accesorios estéticos: trajes para Mario y Luigi, diseños para sus karts y cláxones. Están muy bien hechos, sí, pero aparte del toque visual puntual, no tienen efecto in-game y naturalmente no cambian el aspecto del coche real, por lo que tienen poco recorrido (y además se desbloquean todos en un rato). Por lo tanto, y como era de esperar, el verdadero valor del juego depende de vuestra creatividad, vuestras ganas de probar cosas distintas y quizá la posibilidad de quedar con otros amigos que se lo hayan comprado, para montar carreras multijugador para hasta cuatro pilotos.

Mario Kart Live: Home Circuit

La mayoría del gameplay que habéis podido ver hasta hoy, día de lanzamiento, en la fase de avances, solía proceder de salas muy bien iluminadas que parecen sacadas de un catálogo de IKEA, con suficiente espacio como para acoger un acto social multitudinario de esos que están prohibidos hoy en día. Pero, ¿qué pasa con todos los que vivimos en apartamentos mucho más pequeños? ¿También podemos disfrutar? La respuesta, quizá parecida a lo que ocurre con la Realidad Virtual, es que sí, pero quizá a ratos más breves. El rango más limitado de circuitos que puedes crear en salas reducidas simplemente acota la creatividad, y se puede hacer muy repetitivo correr siempre en los mismos circuitos o muy parecidos, con la única diferencia de los obstáculos in-game.

Para ver de lo que es capaz el juego, probé a redecorar mi salón. Mis compañeros de piso no estaban muy de acuerdo, pero es algo que mejoró de inmediato la experiencia. Aparte de cambiar la disposición física de los circuitos, puedes personalizar los arcos de checkpoint con un montón de trampas y potenciadores, algo que también aporta vida a la experiencia. Y lógicamente está la opción de poner obstáculos físicos en el mundo real: yo probé con una alfombra para simular superficie dura solo apta para todoterrenos, y la verdad es que la sensación se traduce bastante bien, pero esto, al igual que posibles rampas, cuestas, hoyos y demás, solo funciona si juegas contra humanos o en contrarreloj, pues a los rivales del mundo virtual no les importa un pimiento lo que haya fuera del mundo digital.

Tras varios días de pruebas y carreras diremos que es innegable que Mario Kart Live: Home Circuit es un producto increíblemente bien hecho. El juego funciona perfectamente y viene con todos esos toquecitos que lo hacen un producto Nintendo, como el indicador aumentado de gasolina refiriéndose a la batería del juguete o la luz roja cuando das marcha atrás. La verdad es que me lo he pasado genial con el juego y se me siguen ocurriendo nuevas ideas para circuitos para poner en práctica en el fin de semana. El kilometraje que le hagáis vosotros a la larga dependerá mucho del tamaño de vuestras zonas de juego, de vuestra cartera... y de si tenéis opción de juntar a varios corredores.

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08 Gamereactor España
8 / 10
+
El coche teledirigido es robusto y se conduce muy bien. La sensación de velocidad es increíble. La experiencia central mantiene el tipo sorprendentemente. Es divertido crear y modificar tus propios circuitos.
-
Es carete y no incluye demasiado contenido. Requiere una superficie muy amplia para conseguir los mejores resultados.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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ANÁLISIS. Autor: Jakob Hansen

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