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Necromunda: Underhive Wars

Análisis de Necromunda: Underhive Wars

Alguien ha metido un dado en mi mando.

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Al pensar en Warhammer 40K se vienen a la cabeza las grandes batallas entre los Marines Espaciales y del Caos o Exterminadores hechos trizas por Genestealers en Space Hulk. Pero los auténticos fans de Games Workshop saben que hay muchos más ejércitos, razas y facciones a través de las que conocer todos los confines de este universo futurista.

Fue uno de los puntos fuertes de Mechanicus, que era capaz de ofrecer a dos fuerzas enfrentadas muy interesantes, los Necrones y los Adeptus Mechanicus. Y por mucho que lamente que faltan juegos que presten ateción a los Orkos, que ya toca un duelo contra los Marines Espaciales, hay que aplaudir al estudio por explorar otro rincón de Warhammer 40.000 en Necromunda: Underhive Wars.

Viene de un juego de mesa llamado Necromunda, ambientado en el mundo oscuro y sórdido que se extiende bajo a una gran ciudad en la que convive muchísima gente fatal de la cabeza, entre guerras de bandas por la supervivencia. Por equipararlo a otro escenario, sería algo así como las megaciudades de los cómics de Juez Dredd, o de la película de Keith Urban de 2012.

Como proviene de un tablero, la representación del gameplay es en forma de juego táctico de estrategia por turnos, con opciones de personalización propias del rol. Un aspecto curioso es que presenta el combate en tercera persona, que ya es un cambio respecto a la típica perspectiva isométrica a al que recurren los estudios en este tipo de adaptaciones. Así consigue enganchar más con esta parte que puede resultar aburrida y repetitiva, con su crueldad y sus vísceras, que te meten más de llenos en lo que ocurre si te quedas mirando.

Necromunda: Underhive Wars

Otro factor enriquecedor del diseño y de su juego de cámaras es la presentación del mapa. No solo bajas a tierra a ver los combates, aprovechando este trabajo, han añadido un mapa al que puedes cambiar para hacerte mejor a la idea de lo que está ocurriendo. Lo que pasa es que también hubiera funcionado bien sin este añadido, porque habría creado un poco más de suspense no tener idea de lo que ocurre en cada parte del mapa.

Para mi, lo mejor de toda la partida fue el combate. Hay una variedad bastate amplia de opciones de ataque y de defensa, que funcionan como un todo. Cada banda está formada por cinco miembros que se mueven o usan sus puntos de acción en cada turno. Al principio pensé que tener tan pocos personajes iba a limitar mucho el gameplay, pero no. Por otro lado, Necromunda es bastante lento, su ritmo es su mayor lacra. El sistema de turnos se come casi toda la intensidad y se hace pesado esperar a que la IA haga sus movimientos, sobre todo porque no parece haber forma de acelerar esta parte.

Con el modo historia te da para ir conociendo cada uno de los bandos, aprenderte los controles y memorizando el mundo de juego. Es recomendable empezar por él porque funciona como un tutorial largo y tranquilo.

También hay bastante historia de la que empaparse, pero no ha encontrado una forma de contarla particularmente innovadora o entretenida. Te da para conocer Ciudad Colmena, pero no es que te vayas a pasar horas explorando. Y aunque hay algunos momentos en los que la trama se pone interesante, le falta bastante profundidad. Es buena, no es fantástica, y es una pena porque estaba a huevo tras haber construido tan bien todo el escenario en el que se desarrolla.

Necromunda: Underhive Wars

Lo cierto es que gran parte de la culpa de que sea tan floja está en los personajes. En la campaña te colocas desde el punto de vista de tres bandas, así que quienes se conocen este mundo ya saben que se dejan unas pocas fuera (¿llegarán más como DLC?). No escoges de una en una sino que vas saltando de una facción a la otra y así vas conociendo las características y las opciones de personalización de todos ellas. Están bien diferenciadas entre sí, tanto visualmente como por sus valores de acción, pero no hay nadie ni nada que destaque como para que te sientas más identificado.

En el multijugador básicos te metes en peleas contra otros tres jugadores. Después está el modo Operaciones, que te da la oportunidad de crearte o de dar forma a tu propia banda y lanzarte con ella a unas minicampañas más cortas. Es lo mejor del juego, porque sacas partido al sistema de combate y además lo haces aprovechando las habilidades y las opciones que más te gustan para inventar estrategias a tu manera. Con esta versatilidad y la apertura que ofrece, invita a echarse horas y horas de juego. Lo que pasa es que de momento está un poco vacío: hacen falta más bandas, más historias y un buen ajuste de la IA.

Necromunda: Underhive Wars tiene buena pinta y es capaz de cumplir visualmente, pero no es espectacular. Rogue Factor ha hecho un buen trabajo en cada apartado y ahora lo que pide el cuerpo es más contenido. También se juega bien, pero le falta un poco de ritmo. De su historia es mediocre poco más se puede decir. Fans y no fans lo recibirán de forma diferenciada.

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06 Gamereactor España
6 / 10
+
Buen aspecto, con un uso inteligente de la cámara. Bases de combate sólidas. Buenas opciones de personalización.
-
Demasiado lento. Historia sosa que no engancha.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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