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Streets of Rage 4

Análisis de Streets of Rage 4

Probablemente el beat'em up más conocido de la historia quiere dejar de ser cosa del pasado.

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Resucitar una vieja franquicia que ha pasado a la historia con una legión de fans detrás y hacer una entrega digna no es tarea fácil. Una puesta al día muy marcada puede ser acusada de falta de fidelidad, y hacer algo demasiado parecido, de falta de innovación, conformismo y obsolescencia. Es el dilema al que se han enfrentado la alianza que ha devuelto a la vida la mítica serie de acción y peleas 2D, Streets of Rage. El recién estrenado Streets of Rage 4 de Dotemu, Guard Crush Games y Lizardcube.

Raro es el salón de recreativas por el que no haya pasado este beat'em up basado en la precisión. En sus orígenes, los personajes no podían ni correr ni esquivar, así que la única forma de vencer era medir al milímetro la posición antes de ejecutar un golpe y aprender los patrones de combate de los enemigos. Eso los hacía más difíciles que otros de su tiempo y un ejemplo de que lo que parece sencillo no tiene por qué ser fácil. Sin embargo, dominar estas técnicas, además de los lanzamientos, y acabarse estos juegos daba un placer enorme.

Empezar una partida a la cuarta parte supone un viaje a los recuerdos instantáneo. Streets of Rage 4 es reconocible para un jugador veterano, pues sigue demandando precisión en el movimiento; except Cherry Hunter (la hija de Adam), se sigue sin poder correr. Los escenarios siguen siendo una parte interactiva, los enemigos van cambiando a base de colores, hay jefes complicadísimos que te dan hasta en el carnet de identidad, no falta un ascensor al abismo y la banda sonora jamás te deja sentirte mal.

Streets of Rage 4
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Y también hay elementos nuevos, como era de esperar. La novedad más interesante proviene de los juegos de lucha y es la posibilidad de golpear a los enemigos en el aire, o de lanzarlos contra una pared para que reboten y hacer un combo aún más largo. Es una gozada cuando sale bien, sobre todo si se hace a medias en el multijugador. También han introducido una ventaja defensiva, una especie de inmunidad pasajera para cuando te tienen acorralado, aunque eso gasta vida. Por cierto, hay muchos pollos asados, pero ahora también se recupera salud repartiendo estopa.

Este elemento es central en el nuevo gameplay y hay que entenderlo, porque a priori podría parecer una ventaja injusta. Al contrario, el sistema de recuperación es esencial para el equilibrio, porque si no haces uso de él te ves superado muy pronto. Se ha convertido en un elemento central de la estrategia y es básico para poder vencer a algunos jefes.

El modo historia de Streets of Rage 4 se puede terminar en dos o tres horas, y aunque para los años 90 eso no era una rareza, hoy en día es un asunto polémico. Pero, aquí vienen los peros. Como entonces, el truco está en que poca gente se lo va a pasar a la primera del tirón. El segundo pero es que apuesta mucho por la rejugabilidad, pues reta constantemente al jugador a que demuestre su habilidad marcando high score. Cuanto más juegas, más aprendes de los patrones de comportamiento rivales y más fácil es acabar con ellos. Cuanto más comprendes y aprovechas las habilidades y debilidades de tu personaje (y hay 12 para elegir), más disfrutas la siguiente partida. Y ni siquiera tienes que empezar desde el principio, esta vez se puede escoger nivel.

Al pensar en lo que hacía especial a este juego 20 años atrás también aparecen los gritos y codazos por pegar sin querer a un compañero (o para que no llegase a coger algo). En SoR4 el multijugador local sube hasta las cuatro personas y eso permite alcanzar un nivel de destrozo máximo, hasta un poco de caos. Las risas están aseguradas, aunque para disfrutarlo de verdad lo suyo es jugar a dobles. Es la forma de conseguir los mejores combos y unas palizas infinitas.

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De hecho, el online está limitado a dos jugadores. En las partidas a través de la red se conserva casi toda la gracia del beat'em up, pero hemos apreciado un lago (versión PC en Steam) que evita que sea tan interesante. También sufrimos un error de alojamiento un tanto raro que deben reparar rápido.

Otro motivo por el que esas dos horas del modo historia no son preocupantes, además de por lo rejugable que siempre ha sido, es el nuevo modo Battle. Streets of Rage 4 se convierte en un juego de lucha uno contra uno o por equipos de hasta cuatro personas. No se han complicado la vida, tan solo han acotado un trozo de escenario y sueltan ahí a la gente para que se zurre con el gameplay habitual, pero ya con eso nos vale para divertirnos. Una forma de ponerse a prueba, ya sea en local u online. De hecho, a ver si no se llega a convertir esta gracia en uno de los tapados del online de este año. Y no hay que olvidar que existe un modo Boss Rush para ir a por los jefes en el más difícil todavía.

Con lo bien que te lo pasas jugando, lo primero que nos llamó la atención al saber de la existencia de este proyecto, sobre todo con Lizardcube a los mandos, era su acabado audiovisual. Yuzo Koshiro y Motohiro Kawashima han vuelto a participar para construir una BSO mágica que dirige Olivier Deriviere. Si aún no conoces a este francés, debes saber que ha trabajado en A Plague Tale: Innocence, Vampyr y Greedfall, así que no solo tiene calidad sino que maneja registros amplísimos. Es para escucharla, con o sin jugar.

Streets of Rage 4
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Tener buena música retro no parece desencajar de la actualidad, pero los gráficos 2D sí pueden ser un problema. Aquí no. Streets of Rage 4 es fiel a sus calles sucias y peligrosas, pero con la finura y la definición de la tecnología actual lucen muchísimo mejor. Adiós al píxel detallado, sustituido por esas animaciones pintadas a mano tan características en Dotemu y los estudios que trabajan a su abrigo. No les ha temblado la mano a la hora de rediseñar personajes y se agradece, aunque aún son reconocibles por sus gestos.

Con lo bien que iban las cosas, el peor momento del juego llegó casi al acabar, con un jefe final totalmente fuera de tono y un nivel de dificultad demasiado bajo. No es la única pega que le podemos poner, pues echamos en falta poder lanzar a nuestros compañeros contra los enemigos, con su correspondiente enfado. Y, aunque aquí no se venga a que te cuenten una historia interesante, se podría haber esmerado al menos un poquito en ella.

Streets of Rage 4 ha vuelto con la intención de no separarse demasiado de lo que siempre fue esta serie de Sega, y es justamente su lealtad y su fidelidad a los orígenes de donde nace su fortaleza. La alianza de estudios que lo ha sacado adelante ha trabajado sobre sus raíces, para mejorar lo que había sin sustituirlo: el estilo visual o los combos en combate son ejemplos claros. Si tenías la vista puesta en él y estabas esperando a decidirte, no te lo pienses más.

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08 Gamereactor España
8 / 10
+
Tan, tan rejugable. Combates amenos y aún más complejos. Mucho por desbloquear. El modo Batalla promete.
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Una historia anodina.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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